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¿Quién es el Universo?

Existe una Conciencia Universal

En una ocasión asistimos a un “bautizo”, o más bien, a la bendición de una bebé en un Templo Budista, y nos impresionaron las palabras del Monje, cuando señaló que, para esa dulce niña, sus padres eran sus Dioses. “Fueron ellos quienes la crearon en un acto de amor, la hicieron a su imagen y semejanza, y la alimentarán y protegerán hasta que ella esté en capacidad –de también- convertirse en una Diosa, apta a su vez, de crear vida igual que sus progenitores”, afirmó el religioso. Muchas preguntas se nos vinieron a la mente. La primera de ellas, de forma natural, fue revisar la interrogante de ¿Quién es Dios?... Lo cual nos llevó más bien a responder ¿Quién es El Universo?, porque al hacerlo encontramos la respuesta a la primera pregunta...

En las religiones monoteístas o politeístas, una de las características que le atribuyen los seres humanos a ‘Dios’ o a los ‘Dioses’, es la de 'crear' el Universo. Por lo que Dios, o los Dioses 'crearon' toda forma de vida “en los Cielos y la Tierra”.
Los seres humanos no somos los 'hacedores de todo', sin embargo, un hombre y una mujer pueden crear vida humana, lo cual -de alguna forma- les otorga características divinas, ya que han 'creado' un sinfín de cosas, desde las primeras herramientas hasta la inteligencia artificial pasando por la ingeniería genética para transformar las formas de vida. Quizás a esto se refieran algunos textos denominados “sagrados” cuando señalan que los humanos fueron hechos a semejanza de Dios. La capacidad que tiene la humanidad de procrear, de crear la vida de un ser, y de inventar y crear cosas, nos lleva a preguntarnos: ¿Si somos Dioses?, o ¿Si formamos parte de Dios?... e instantánea surge: ¿Quién es Dios?...

La respuesta que ha dado la humanidad, a través del tiempo, es múltiple. Las deidades han poseído incontables formas y definiciones, y nos atrevemos a decir que cada ser humano ha tenido, de alguna manera, su propia interpretación de quién es Dios, o de quiénes son sus Dioses. Nos imaginamos que si el lector se hace la pregunta de quién es Dios, seguramente tendrá su personal respuesta e interpretación. Nosotros trataremos de compartir lo que sentimos, o lo que creemos o cómo concebimos El Universo, o la Divina Providencia, o la Conciencia Universal, o a Dios, si prefiere llamarlo así…

Hace unas seis décadas, por los '60, un episodio nos quedó grabado en nuestra memoria de por vida. Un sacerdote católico y misionero –el padre Pedro- se adentró junto a un grupo de exploradores en lo profundo del Amazonas, en una piragua (pequeña embarcación amazónica) con un motorcito fuera de borda, y entraron en contacto con un grupo aborigen que nunca había tenido relación con seres provenientes de otros lares, ni con la tecnología que representaban. Así, luego de los contactos iniciales por señas, ambos grupos humanos se entendieron y se dispusieron a pasar la noche. A la mañana siguiente, los exploradores y el padre Pedro quedaron estupefactos cuando al lado de la piragua, y del motor de la embarcación, había una ofrenda de frutas, flores y alimentos provenientes de la selva. Obsequio que no estaba destinado para ellos, sino para la piragua, mejor dicho, para el pequeño motor de la piragua. Los aborígenes, que nunca habían visto un motor, ni nada parecido, estaban convencidos que este artefacto ¡Era un ser viviente! y una ¡Deidad!... Más tarde, explicarían que ellos creían que ese ser enviado de los Dioses –el motor- había traído a sus navegantes como querubines o ángeles para favorecerlos y protegerlos.

Aborígenes colocan flores y frutos al motor “ser viviente” para ellos
Aborígenes colocaron flores y frutos al motor, para ellos un “ser viviente”

La ofrenda fue porque suponían que el motor, o esta diminuta “Deidad” estaba enojado, y por ello bramaba o rugía, haciendo referencia a cuando el motor estaba encendido.
Para interpretar este hecho, debemos recordar que buena parte de los seres humanos se comunican con Dios, Dioses, seres espirituales, o entes espaciales como la Luna o el Sol, o con dioses climáticos como el Trueno, como con personas que ya han fallecido, ancestros, que se encontrarían “existiendo” en una distinta dimensión. Generalmente a todas estas expresiones se les conceden características divinas.
Para los nativos, era imposible suponer que ‘algo no vivo’ pudiera tener un sonido como un motor prendido, y menos que se moviera por sí mismo, sin ser ¡un ente viviente!...

Ahora, retrocedamos en la historia milenios, por allá cuando no existía ninguna máquina, ni mecanismo o dispositivo, inventado por los humanos, excepto la rueda...
Un registro escrito de una civilización muy primitiva de hace miles de años, nos cuenta un incidente. Leamos este relato de alguien que lo narra: “Yo miré, y vi un viento huracanado que venía, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de ella (…) En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes (…) Cada uno tenía cuatro alas (…) Sus piernas eran rectas; sus pies, como pezuñas de ternero, y resplandecían como el fulgor del bronce bruñido (…) Sus alas se tocaban una a la otra (…) Sus alas estaban extendidas hacia lo alto: cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que les cubrían el cuerpo (…) Entre estos seres vivientes había un fuego como de brasas incandescentes, como de antorchas, que se agitaba en medio de ellos; el fuego resplandecía, y de él salían rayos (…) Yo miré a los seres vivientes, y vi que en el suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda. El aspecto de las ruedas era brillante como el topacio y las cuatro tenían la misma forma. En cuanto a su estructura, era como si una rueda estuviera metida dentro de otra. Las cuatro ruedas tenían llantas, y yo vi que las llantas estaban llenas de ojos, en todo su alrededor. Cuando los seres vivientes avanzaban, también avanzaban las ruedas al lado de ellos, y cuando los seres vivientes se elevaban por encima del suelo, también se elevaban las ruedas. Ellos iban adonde los impulsaba el espíritu, y las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. Cuando ellos avanzaban, avanzaban las ruedas, y cuando ellos se detenían, se detenían las ruedas (…) Sobre las cabezas de los seres vivientes, había una especie de cúpula reluciente como el cristal (…) Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, (…) como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas (…) Y se produjo un estruendo sobre la cúpula que estaba sobre sus cabezas y dentro de la cúpula (…) había algo así como una piedra de zafiro, con figura de trono; y encima de esa especie de trono, en lo más alto, una figura con aspecto de hombre (…) Vestido como fulgor como de electro, algo así como un fuego que lo rodeaba desde lo que parecía ser su cintura para abajo; vi algo así como un fuego y una claridad alrededor de él (…) como el aspecto del arcoíris que aparece en las nubes los días de lluvia, así era la claridad que lo rodeaba. Este era el aspecto (…) de la semejanza de Dios. Al ver esto, caí con el rostro en tierra y oí una voz que hablaba”…

Quién lo relata es Ezequiel, lo pueden leer en La Biblia en el Libro de Ezequiel, Capítulo 1, versículos 4 al 26. Obviamente, este ser humano remoto, Ezequiel, tuvo un encuentro con seres diferentes que venían “sentados” en sus puestos de pilotos, dentro de una cabina, con trajes espaciales, en una nave con alas y motores que producían “el ruido de aguas torrenciales” o el “estruendo de una multitud” y tenían ruedas con rines y tuercas: “era como si una rueda estuviera metida dentro de otra… y yo vi que las llantas estaban llenas de ojos”.

En medio del fuego vi 4 seres vivientes (Ezequiel Cap. 1)… ¿Cómo lo describiría un aborigen si viera naves o aviones actuales?
En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes (Ezequiel Cap. 1 de la Biblia)… ¿Cómo lo describiría un aborigen si viera naves o aviones contemporáneos?

Al igual que los aborígenes amazónicos que cuenta el Padre Pedro, Ezequiel no podía comprender que los únicos seres vivientes eran quienes estaban en las naves, y no estas máquinas voladoras con alas y motores: “cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que les cubrían el cuerpo…” Para Ezequiel, los seres diferentes y sus naves, todos eran seres vivos y Dioses. El jefe del escuadrón aéreo o espacial y que habla con él, es comprensible que lo tildara de ‘Dios’, ‘Señor’, ‘Jehovah’, ‘Todopoderoso’, ‘Omnipotente’, ‘Ser Supremo’, ‘Poder Celestial’, u otros ‘nombres’ que en La Biblia, o en cualquiera de los Libros Sagrados de otras culturas o religiones, describen en sus escritos. Asimismo, los otros “seres vivientes” quienes acompañan a “Dios”, son –de acuerdo con estos seres bíblicos- ‘Querubines’, ‘Serafines’, ‘Ángeles’, ‘Arcángeles’, ‘Seres Alados’, ‘Gigantes’, ‘Nephilines’, entre otros nombres para definir a los seres ‘diferentes’ a los seres humanos de esos tiempos bíblicos.

Si Ezequiel hubiera visto un Astronauta ¿Acaso no sería un Dios para su comprensión vestido "como el fulgor del electro”?
Si Ezequiel hubiera visto un Astronauta, ¿Acaso no sería ‘Dios’ para su comprensión? ¿No lo describiría vestido "como el fulgor del electro y sentado en un trono debajo de su cúpula reluciente como el cristal"?

Estas historias, aunque ya millones las conocen, las traemos a colación porque debemos decir –con todo respeto- que los Libros Sagrados de distintas religiones –entre ellos la Biblia- son compilaciones de narraciones históricas escritas por seres humanos que refirieron lo que vieron, pero acorde a los conocimientos que tenían para su era. Sin embargo ¿Hablaron realmente con el Creador?, o, fue ¿Con seres diferentes que contaban con un mayor conocimiento y una tecnología superior?

Otro ejemplo, lo leemos en el primer libro de La Biblia, El Génesis (Capítulo 6) donde dice: “Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, vieron ‘los hijos de Dios’ que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían (…) Por aquel entonces, había ‘gigantes’ en la tierra, y también los hubo después que ‘los hijos de Dios’ se unieran a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos: Estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos”.

¿Quiénes eran estos “hijos de Dios” que tuvieron hijos con las “hijas de los hombres” que fueron “famosos” ¿Como Sansón? ¿Eran Dioses, o Ángeles? o ¿Seres diferentes de otras civilizaciones o culturas más avanzadas de otros tiempos y espacios?

En el libro Deuteronomio, Capítulo 23, versículos 13 al 15 de la Biblia, se lee lo que señala un 'enviado de Dios': “Tendrás, asimismo, un lugar fuera del campamento para hacer allí tus necesidades (…) y cuando salgas afuera para hacer tus necesidades, cavarás un hoyo y luego lo volverás a tapar para cubrir tus excrementos (…) porque el ‘Señor’, tu ‘Dios’, recorrerá el campamento para protegerte y para poner a tus enemigos en tus manos…”

Es claro que para este ‘ser diferente’ le importaba que los humanos no contaminaran a este otro 'ser diferente' de mayor jerarquía que los visitaría, con sus enfermedades, y le enseña una perspectiva de salud que –para ese momento- los humanos, de esa época y cultura, no lo practicaban.

En el libro de Éxodo, Moisés habla con quien llama “Jehová” o “Dios”, y este ‘ser diferente’ le dice que pinten una marca con sangre en las puertas de las casas de los judíos porque “La sangre será vuestra señal en las casas donde moráis. Cuando yo vea la sangre pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora cuando yo hiera el país de Egipto (...) Durante siete días comeréis ázimos, ya desde el primer día quitaréis de vuestras casas la levadura. Todo el que desde el día primero hasta el día séptimo coma pan, ese tal será exterminado de en medio de Israel (…) todo aquel que coma algo fermentado, sea forastero o natural del país, será exterminado”.

El libro de Éxodo continúa detallando: “Se puso en marcha el ‘Ángel de Dios’ que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También, ‘la columna de nube de delante’ se desplazó de allí y se colocó detrás (…) poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas... la nube era tenebrosa (…) Moisés extendió su mano sobre el mar, y Dios hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas (…) Los israelitas entraron en medio del mar mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón, y los carros con sus guerreros (…) Llegada la vigilia matutina, miró Dios desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio. Trastornó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Y exclamaron los egipcios: Huyamos ante Israel, porque ‘Dios’ pelea por ellos contra los egipcios”.

Igual ocurre con Sodoma y Gomorra: “Entonces ‘el Señor’ hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego y arrasó aquellas ciudades, y todo alrededor con todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo”.

¿Que fue esto? ¿Arremetidas atómicas del “Señor”? ¿Guerras químicas o biológicas? ¿Ataques con gases o productos tóxicos? ¿Naves en forma de ‘nubes’ que embisten a los egipcios?...

El episodio del diluvio en la Biblia nos muestra a un ‘ser diferente’ y genocida, al cual se le denomina ‘Dios’, que le dice a Noé: "He decidido acabar con todos los seres vivos, porque la Tierra está llena de violencia por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a ¡exterminarlos! de la Tierra”. Narración -por cierto- que evidentemente discrepa del concepto de Dios de las mismas religiones bíblicas, al ignorar que la omnibenevolencia, la absoluta bondad, el ser infinitamente bueno, es una característica de la definición común en las religiones del ‘Creador’ o ‘Dios’.

"Oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, (…) como el estruendo de una multitud"
"Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: Era como el ruido de aguas torrenciales, (…) como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas..." (Ezequiel Cap. 1)

Otro aparte extraño de La Biblia es el que se menciona en el Libro de Éxodo (Capítulo 25) donde se explica detalladamente cómo construir un artefacto de comunicaciones: ’El Arca de la Alianza’, donde ‘Dios’ le dice a Moisés “Te comunicaré -a través del Arca- todo lo que haya de ordenarte para los israelitas”.

Debemos destacar que este ‘aparato’ es impresionante porque además de que “Dios”, realmente un ‘ser diferente de otro tiempo y espacio’, habla a distancia por este receptor, es a su vez muy peligroso, o aparentemente, según las propias narraciones bíblicas, transmitía radiaciones mortales…

En el Libro de Samuel (1era de Samuel 5:9-12) refiriéndose al ‘Arca de la Alianza’ dice: “Entonces enviaron el Arca de ‘Dios’ a Ecrón. Pero apenas el Arca llegó a Ecrón, los ecronitas gritaron: Han trasladado aquí el Arca del ‘Dios de Israel’, para hacerme morir a mí y a mi pueblo (…) Devuelvan el Arca del ‘Dios de Israel’; que regrese al lugar donde estaba, y no me haga morir a mí y a mi pueblo. Porque reinaba un pánico mortal en toda la ciudad (…) A los que no morían les brotaban tumores, y el clamor de la ciudad subía hasta el cielo”…
Tenemos que preguntarnos: ¿Usaba el Arca de la Alianza energía de algún material radioactivo? o ¿Era una emisora de ondas de microondas?, dado que ambas tecnologías y sin la protección adecuada son capaces de crear tumores, o de otra tecnología desconocida.

Podríamos citar innumerables casos como estos que están presentes en incontables Libros Sagrados de diferentes credos religiosos, además de las historias escritas, o de tradición oral, que se conocen en diversas culturas y creencias.

En el Majábharata, un extendido volumen mitológico y antiguo de la India, cuatro veces más extenso que la Biblia, junto a otros libros “sagrados” como el Ramayana, el Bhagavad Gita, el Kiratarjuniya y el Samarangana Subtrahara, todos escritos hace miles de años, se describen hechos que actualmente la mayoría de los hindúes creen que fueron reales, y acontecidos en la India. Se habla de “naves voladoras” que visitaron la Tierra hace más de 5 mil años.
De acuerdo con estos relatos escritos antes de Jesús de Nazareth, existieron vehículos voladores, denominados ‘Vimanas’ o ‘Pushpakas’ que podían volar, con personas o ‘deidades’ dentro de ellos, hacia los cielos y dirigirse a las estrellas o a otros mundos distantes, y luego regresar a La Tierra.

¿Cómo pudieron seres humanos que vivieron hace milenios suponer que existían seres que iban a las estrellas u otros mundos y volver al planeta? o ¿Imaginarse naves espaciales?

The Pushpak Aircraft
Ilustración de Bala Sahib para el libro Chitra Ramaiana. "El rey Rama regresa a su ciudad, Aiodia, montado en un Vimana

Algunas de las ilustraciones que hemos presentado evidencian una tecnología más avanzada existente que la de los tiempos bíblicos o de la antigua India. Es incuestionable que, si un nativo de una civilización de hace miles de años, viera a esas máquinas, las consideraría como ‘seres vivientes’ y a sus ‘pilotos’ como ‘dioses’, o al menos sus ‘enviados’, como ‘ángeles’ o ‘querubines’. Ni siquiera podríamos pensar cómo un aborigen rememoraría bombardeos atómicos como los ocurridos en Hiroshima y Nagasaki en el siglo 20, si lo hubiese presenciado en esos tiempos bíblicos. O tal vez sí, si leemos lo acontecido en Sodoma y Gomorra.

Incluso, imaginemos un hecho que podría ocurrir dado los conocimientos científicos que hoy se tienen, que en el presente un portal interplanetario de energía, o una nave espacial, de forma muy distinta a un cohete, apareciera en la plaza frontal de la Catedral de Notre Dame de París, y un ser viviente muy distinto a los seres humanos, quizás de energía o de luz, o traslúcido, saliera y transmitiera que viene a salvar a la Tierra y a quienes habiten en ella. ¿Qué pensaría la población? ¿Qué es un ser extraterrestre? o ¿Que es un enviado de Dios? ¿Qué es el primer contacto con alienígenas o que es un milagro? Mas de uno, estamos seguros de que, como Ezequiel, se arrodillaría ante ‘el señor’ como si fuera una criatura divina o su mensajero. A pesar de que el conocimiento del actual ser humano es muy superior al de Ezequiel.

¿Un arma avanzada fue lo que destruyó a Sodoma y Gomorra?
¿Un arma avanzada fue lo que destruyó a Sodoma y Gomorra?

En este momento no podemos perder de vista que debemos pensar sobre ‘El Universo’, para intentar comprender la dimensión de ‘Dios’, de una ‘Conciencia y Presencia Universal’, para comenzar a entender ¿Quién es Dios? o ¿Quién es esa Conciencia Universal?, porque las referencias de lo¿as narraciones antiguas que las religiones integraron en libros sagrados, cuentan sucesos que se escribieron con lo que los testigos ancestrales pudieran pensar en concordancia con los escasos conocimientos de ciencia y de tecnología que se tenían en la época que fueron escritos.
Eran seres humanos aborígenes, con conocimientos de su entorno nada más. Para ellos, su ‘universo’ eran las comarcas o pueblos donde vivían.
Ellos no podían dimensionar El Universo en toda su magnitud. Por ello, tenemos que preguntarnos, ¿Quién es el Universo? Es esencial, porque esta sería la creación de precisamente ‘El Creador’, o el mismo Universo que, en toda su plenitud que se creó a sí mismo, actuando como un ser viviente y con conciencia propia, como Suprema Conciencia.
El propio Universo, como ser viviente, sería lo que otros entienden como un ‘Dios’ o ‘Dioses’ con formas humanas y fuera del Universo, al atribuirles a otras especies, o seres vivientes extraterrestres, objetos celestiales como La Luna, El Sol, las estrellas, o fenómenos naturales como el trueno o el fuego, comportamientos divinos, de deidades, con características y cualidades humanas. Lo cual las ciencias de la conducta estudian y definen como como antropomorfismo, un comportamiento innato de los seres humanos.

Quienes creemos en una Conciencia Universal, la Biblia y otros libros sagrados de distintas religiones, rememoran es, algunos encuentros con seres distintos a los humanos, o de distintos tiempos y espacios, pero en realidad no deidades, y mucho menos estas narraciones hablan del Creador o de Dios.

En verdad, pensamos que todos formamos parte de Dios y todos fuimos hechos a su semejanza, por eso podemos crear pensamientos, acciones, cosas, y como Dios o la Divina Providencia, también crear vida, como bien lo dicen los monjes budistas. Para los hijos, sus padres serían sus dioses o su punto de conexión con el Supremo Creador.

Los seres humanos estamos conformados por unos increíbles organismos vivientes como son las células. Cada una de ellas posee un ADN característico del ser en el cual conviven que está en capacidad de replicar o ‘clonar’ -mediante el procedimiento adecuado- un ser idéntico al que habitan. Son capaces de nutrirse, de liberar energía, de crecer y multiplicarse, y evolucionar. Cada una de esas células, a su vez, está especializada en cuanto a sus funciones y forman parte de un órgano o de un sistema fisiológico del cuerpo humano. Así, en el cuerpo humano existen células hepáticas, células sanguíneas, o células del sistema nervioso o neuronas. Las células están presentes en el hígado, en el sistema nervioso, o en el sistema circulatorio, y en los demás órganos del cuerpo humano.

Haciendo la analogía entre el ser humano y el Universo, los seres humanos vivimos en el planeta Tierra. Las células hepáticas conviven en el hígado.
El planeta Tierra forma parte del sistema solar junto a otros astros. La tiroides es parte del sistema endocrino junto a otros órganos igualmente.
El sistema Solar forma parte de una galaxia, La Vía Láctea. El sistema digestivo forma parte del sistema excretor junto a los otros órganos del cuerpo humano.

Y la suma de todas las galaxias, y de todas las formas de la materia, energía, átomos, partículas y de todo cuanto existe, conforman el Universo. La suma de todos los sistemas del cuerpo humano, el Sistema digestivo, nervioso, respiratorio, circulatorio, endocrino, óseo, muscular, excretor, reproductor, linfático, integumentario, e inmunológico, más todo cuanto existe, átomos y partículas conforman al Ser Humano… Más, la Conciencia humana.
Si seguimos la analogía con el Universo, y tomamos como cierta que la Divina Providencia -o si lo desea llamar, Dios- creó al ser humano a su imagen y semejanza, y si nosotros, los humanos tenemos conciencia, es natural que pensemos, dado que los humanos podemos ser una réplica del Universo, que el Universo también tendría que poseer una Conciencia propia, una Conciencia Universal.

“Dios hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre del pez tres días y tres noches” (Libro de Jonás)
“Dios hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre del pez tres días y tres noches” (Libro de Jonás, 2:1) ¿Sería un nave submarina terrestre o una nave proveniente de otras partes o de otra dimensión de espacio y tiempo?

Nosotros, quienes formamos parte de una Presencia y Conciencia Universal, pensamos en que el concepto de “Dios” tiene que abarcar a todo el Universo, y no sólo a la Tierra. Un verdadero Creador no hizo al planeta Tierra y a los seres humanos aisladamente. Sí creó vida, fue toda la vida, a todos los seres vivientes de la totalidad del Cosmos. Si creó planetas, lo hizo en todo el Universo. Deben existir infinitos planetas e infinitas formas de vidas… y en cada planeta y en cada forma de vida existe una conexión con una Conciencia Universal, la Conciencia de Dios.

El Creador, por definición, tiene que estar en todas las partes porque es Omnipresente. Por ello, nosotros no hablamos de Dios sino de la Presencia, porque esta Conciencia Universal se encuentra presente en todas partes, por una sola razón, porque cada parte, cada átomo, cada molécula, cada célula, cada partícula forma parte de La Presencia. Pero, esta Presencia –o si lo prefiere llámela Dios- es algo más que la suma de todas las partes del Universo, porque tiene además una propia Conciencia Universal, se expresa en todo el Universo, y podemos encontrar su infinita Conciencia, seamos humanos o seres diferentes de otros confines del Cosmos...

¿Quién es el Universo?... El Universo es el Creador, un ser viviente, con conciencia propia, del cual -como humanos- formamos parte porque lo contiene todo, y precisamente por ello, es omnipresente, está y es todas las partes, y nuestra conciencia forma parte, asimismo, de la Conciencia Universal, de la Divina Providencia...

Fuente: Capítulo 1 del libro "¿Quién es el Universo?" de los autores, psicólogos María Mercedes Gessen y Vladimir Gessen @DivanGessen [email protected]

Ilustraciones: Garciart, José García. http://garciar.blogspot.com



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